Thermomix® te lo pone fácil, Thermomix® Huelva

#Noticias Blog 01 abril 2018

TOTALMENTE de acuerdo con este texto real de una persona que encontró a su pinche de cocina perfecto, que os parece? Creo que todas/os hemos sentido alguna vez cosas parecidas....


Episodios incómodos con la cocina yo ya había vivido unos cuantos. Esa mahonesa que no liga a media hora de que lleguen los invitados a comer y vas por el cuarto intento (obviamente, emulsionar en hilo fino no es lo tuyo). Ese arroz con almejas que nunca te atreves a preparar porque al leer la receta necesitas sentarte y asimilar 20 instrucciones diferentes, intentando no hiperventilar. Hay que hervir las almejas en una cazuela con agua “abundante” (¿cuánto es abundante?, ¿abundante para que las cubra?, ¿abundante para evitar que nada más encender no quede ni una gota de agua?); el fuego debe estar entre medio y fuerte (¿y si me paso de medio?, ¿y si no llego a fuerte?; hay que sofreír, saltear… Por no hablar de preparar una salsa holandesa, hacer músculo a base de batir y batir… y que al final sea cualquier cosa menos una salsa holandesa


Pero siempre hay la gota que colma el vaso. Ese momento en el que tocas fondo y sabes que hasta ahí has llegado. Ese día fue una noche de invierno de hace muchos años y lo protagoniza uno de mis mejores amigos —que ahora debe encontrarse corriendo por un cielo verde si tal cosa existiese—: mi perro, Carabias, un chucho con pretensiones de pastor alemán, con una oreja para arriba y otra para abajo, adoptado al mes de nacer, y que se lo comía todo, absolutamente TO-DO. Aquella noche, Carabias, también llamado el Lobo, corrió hacia la cocina resbalando por la tarima flotante tras oír el tintineo de una cuchara contra su cuenco de metal para la comida. Sin dejar de mover la cola, se abalanzó entusiasta sobre su cena. Husmeó, hundió su enorme morro en el cuenco y se frenó en seco. En su último acto de humillación hacia mis dotes culinarias, intentó de forma desesperada arrancarse con una pata hasta el último grano de arroz blanco que se le había quedado pegado a sus bigotes… Esta es por tanto una historia de amor y de odio. Odio a la cocina y amor por un robot que hizo posible mi reconciliación con la gastronomía (para humanos y perros).


“Mucha gente no sabe cocinar, es fácil no salir del típico huevo frito o el clásico filete”, “Todos vivimos muy deprisa”.


En su momento aceptamos la olla exprés, como se aceptó el paso de la máquina de escribir al ordenador.


Es muy sencillo, la "thermo" te hace la vida más fácil.




Y si tu también crees que ha llegado tu momento para dar el cambio, no esperes más, pincha en Consultame o Te llamo gratis y rellena tus datos para que juntas/os podamos dar el salto a tu nueva forma de cocinar.


Hasta la próxima! ;)


Laura